Y la luz se hizo (Como piel de cebolla… Sin corazón)

Las comunidades empiezan a tomar decisiones sobre sus espacios y modos de vida, vuelven a hacerse responsables de sus participantes. Los indigentes son recogidos de la calle y si así lo desean se les restablecen todos sus derechos, se les da todo lo necesario para que vuelvan a sentirse seres humanos creativos, productivos, útiles, valiosos
Llevamos varias décadas comiendo cuentos, y por eso se viene apretando cada vez más el cinturón, porque lamentablemente los cuentos no engordan, no pueden sustituir a la comida. Los motivos por los que los países sudamericanos y del tercer mundo en general no crecen, son múltiples. Entre ellos que nunca los países que yo sepa han engordado ni crecido.
Pero el más simple y evidente es que hemos sido reducidos a jornaleros y capataces en el mejor de los casos. Otros ponen el dinero o capital y cobran por tal riesgo. Es decir, arriesgan papelitos de colores que el viento se puede llevar o una llama accidental puede quemar, por lo cual han de cobrarnos un porcentaje adelantado, sin importar si hay pérdidas o ganancias.
Hay hechos concretos y hay mucho show, ruido, palabrería y prestidigitación o escamoteo en torno a tales hechos. Por ello creo que ahora más que nunca es bueno separar la dirección de los hechos concretos en pleno acontecimiento, poner de relieve aquellos que los medios de comunicación masiva esconden o disfrazan, clarificando el cúmulo de opiniones que circulan.























